Es el tema del que todos los medios hablan. Porque será el cruce y presentación de los candidatos a la presidencia, porque es el primero de esta categoría que se realiza en los últimos 30 años de democracia, por saber quién se quedará mudo, o quién no, diversos motivos. Pero la realidad es que el debate en Argentina no es obligatorio y tampoco existe una ley que lo regule.

Debatir o no, depende de circunstancias políticas, uno  va a debate, si quiere o no quiere, si  le conviene, o si no le conviene, sin embargo, se lo plantea como una cuestión institucional importante en términos de la democracia, del conocimiento de los candidatos, de sus propuestas, y personalmente creo que no es así.

Soy un convencido de que debería haber una ley que lo establezca y esto sería bueno, lo digo desde un lugar en el que yo siempre fui a debatir, estando como Jefe de gobierno, aspirando a ser jefe de gobierno, debatí siempre. Macri no siempre debatió, ahora le reclama a Scioli que debata y él, antes de la primera vuelta, conmigo no lo hizo. Debatieron otros candidatos, no Macri. No estaba obligado, pero tampoco lo hizo con Filmus en el 2011 y en dos oportunidades más. Él fue un ausente  y ahora parece que es José Republicano exigiendo debate de sus adversarios políticos. Lo mismo Rodríguez Larreta, que hace unos meses tampoco  debatió con Lousteau. Y ahora dice que sería bueno que Scioli debatiera y que revea su posición. Tienen una falta de memoria propia incomprensible.

La gente no vota por lo que surja en el debate, tampoco en un debate uno puede presentar bien sus propuestas, no se puede decir todo en uno, dos o tres minutos. A través de la imagen la gente puede decir si confía, si le cree, qué no le cree, qué le parece bien, pero no más allá de eso. Es cierto que suele irle bien a aquel que tiene más manejo de cámara,  pero también puede ser un gran mentiroso frente a ella. Recordemos: Macri en un debate (sí, a uno fue…), dijo que había que ser muy estúpido para no hacer 10 kilómetros de subte en la Ciudad de Buenos Aires. La gente lo votó y ganó. Los kilómetros nunca aparecieron y sin embargo, Macri volvió a ganar.

El que viene atrás en los números quiere debate, estratégicamente para ver si puede descontar, y el que viene adelante dice para qué le voy a dar ese escenario a los que vienen atrás, que la peleen. Cada uno con su conveniencia. Macri cree que le conviene debatir porque está atrás. Scioli cree que no le conviene porque está adelante.

El voto pasa por otro lado y está demostrado.

¿Recuerdan el fallido debate entre Menem y Angeloz en 1989? Esa pantalla partida donde veías la figura de Eduardo y un atril vacío de Carlos, no incidió en la decisión de voto de los argentinos.

A través del debate la gente conoce a sus candidatos, puede percibirlos, la imagen también se transmite, te genera confianza o no, y eso también vale. Por eso estoy convencido de que debería de haber una Ley que regule los debates. Pero por ahí no pasa ni la democracia, ni la calidad de los candidatos, ni el voto en definitiva.

Aníbal Ibarra.